A nivel psicológico, el Reiki sumerge al paciente en un profundo estado de relajación y paz, muy beneficioso en casos de depresión o estrés.
 
Permite profundizar en los procesos mentales que nos mantienen atados a nuestros problemas y eleva nuestra conciencia para hallar la salida.
A nivel físico calma el dolor, refuerza el sistema inmunológico y fortalece el cuerpo ante cualquier enfermedad.
 
Serena la mente y equilibra la energía. Tiene como objetivo, el que la persona pueda comprender y alcanzar un estado de equilibrio físico, energético, emocional y mental… y mantenerlo en el tiempo.
 
El Reiki equilibra y restaura la energía del organismo y favorece la capacidad del cuerpo para sanarse a sí mismo, armonizando tanto el cuerpo como la mente.